
Texto sacado de Wikipedia y adaptado para The Horror Blog.
El cine de terror nació junto con el mismo cine: los
Hermanos Lumière grabaron en 1895 la cinta "L'arrivée d'un train" (La llegada de un tren). En esta película, como su nombre indica, únicamente se mostraba la llegada de un tren; sólo que, dado que el cine era un invento desconocido para la mayoría de los espectadores, éstos creían que el tren se iba a salir literalmente de la pantalla para arrollarlos; los primeros espectadores de la cinta gritaban y escapaban de la sala aterrorizados.
El
siglo XX conoció, pues, desde muy pronto excelentes cultivadores del miedo. Quizá el director más importante de esta primera época sea el alemán
F. W. Murnau (1889-1931), responsable de la lóbrega y expresionista
Nosferatu (1922), película basada en el
Drácula de
Bram Stoker. (Dentro del cine expresionista, véase también
Fritz Lang —El testamento del doctor Mabuse,
M, el vampiro de Düsseldorf— y
El gabinete del doctor Caligari.) El famoso vampiro transilvano ha conocido decenas de versiones a lo largo del siglo XX. Son destacables la
neogótica (basada en Murnau: como en la película de éste, los dientes largos del vampiro no son los colmillos, sino los incisivos)
Nosferatu, a cargo del alemán
Werner Herzog (1979), y la espectacular puesta en escena del norteamericano
Francis Ford Coppola en los años noventa.
Obtuvieron asimismo un éxito espectacular el director
Rouben Mamoulian con
Dr. Jekyll y Mr. Hyde, de 1931, y
Michael Curtiz con
Los crímenes del museo de cera, de 1933.
La productora Universal se adentró en los años 40 con
El hombre lobo (1941), la película más influyente sobre el tema. En esta década, Universal produjo también secuelas de
Frankenstein, además de otras películas de monstruos, como
La mujer pantera, de
Jacques Tourneur (1942),
Yo anduve con un zombie (Tourneur, 1943) y
The Body Snatcher (
Robert Wise, 1945), esta última basada en el relato de
Robert Louis Stevenson Ladrones de cadáveres.
Años 50 y 60 Si se habla de cine de terror, no se puede pasar por alto a la productora británica Hammer (ver
Hammer Productions), que a lo largo de los años 50, 60 y 70 desencadenó una avalancha de películas del género, algunas de gran calidad, como La maldición de Frankenstein (1957), Drácula (1958) y La Momia (1959). Su director estrella fue el inglés
Terence Fisher.
También debe recordarse al norteamericano
Roger Corman (n. 1926), director de
serie B (películas de bajo presupuesto) especializado en la adaptación, quizá en exceso libre y colorista, de relatos de
Edgar Allan Poe: House of Usher ('La caída de la casa Usher', 1960), The Pit and the Pendulum ('El pozo y el péndulo', 1961), Premature Burial ('El entierro prematuro', 1962), Tales of Terror ('Cuentos de terror', 1962) The Raven ('El cuervo', 1963), The Masque of the Red Death ('La máscara de la Muerte Roja', 1964) The Tomb of Ligeia ('La tumba de Ligeia', 1964), entre otras. Todos estos filmes, salvo Premature burial, fueron protagonizados por el actor especialista
Vincent Price (1911-1993).
Años 70 y 80
A principios de los años setenta encontramos dos ejemplos muy notables:
El exorcista (
William Friedkin, 1973), considerada por muchos críticos la película más terrorífica de la historia del cine, y la técnicamente magistral
Tiburón (1975), de
Steven Spielberg. Una nueva veta explotada por el terror en esta década fue la de los poderes paranormales. El gran precedente en dicho terreno fue el filme
Carrie (1976), basado en la novela del mismo título de
Stephen King; la película fue dirigida por
Brian De Palma, quien posteriormente incursionó en el terror psicológico con
Vestida para matar (1980).
La mixtura de terror y ciencia ficción transitada en literatura por
Lovecraft, reaparece con la excelente
Alien (1979), de
Ridley Scott, que narra la terrorífica lucha contra un monstruo extraterrestre indestructible a bordo de un carguero espacial. El filme dio origen a varias secuelas de calidad irregular.
Los años 80 estuvieron acaparados por los seriales de "terror adolescente", cintas sin grandes pretensiones artísticas aunque sí económicas, dirigidos a un público muy determinado. Esta modalidad sigue abarrotando salas en nuestros días. En 1980, se estrenaría Friday the 13th (en España y países hispanohablantes traducido como
Viernes 13), de
Sean S. Cunningham, arranque de una saga de películas en las que el gestor terrorífico es un salvaje asesino que actúa en la oscuridad. De 1984 es la primera entrega de
Pesadilla en Elm Street, firmada por otro especialista,
Wes Craven. La precursora de la modalidad había sido
Halloween (1978), de
John Carpenter, director igualmente muy proclive al género.
La serie
Creepshow, de
Stephen King y
George A. Romero, pertenece también a esta época. Otros filmes interesantes:
La cosa (1982), de
John Carpenter;
Re-animator (1985), de
Stuart Gordon;
Hellraiser (1987), de
Clive Barker. El canadiense
David Cronenberg acertó nuevamente de lleno con La mosca (1986, remake de una gran cinta de los años 50), y con
Inseparables (1988). Visualmente muy poderosa, la película de zombis
Terroríficamente muertos (1987), de
Sam Raimi. Cerraría esta década una de las mejores adaptaciones sobre la obra del novelista
Stephen King:
El cementerio viviente, de
Mary Lambert (1989).